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APENAS pasan cinco minutos de las once de la noche cuando la música comienza a marcar el ritmo de la fiesta en el patio del bar del camping El Molino, en Mendigorría: Coyote Dax deja su corazón roto en manos del Waka Waka mundialista, que cede el balón a los sones del Papanamericano, animando a levantarse de las sillas a niños y mayores. Sobre todo a aquéllos. "La primera hora y media es para los niños", explica el dj Julio Mayoral Cerrato.












